Impotencia sexual
Julio 23rd, 2008Se hace necesario una potenciación de la Educación Sexual. Verdadera y eficaz, no poner un parche y ya está.
En 23 provincias no existen centros para la salud sexual juvenil, entre las que se encuentran, como no, las 9 de Castilla y León (porque sólo tiene 9, que si no ya veríamos), y entre ellas, claro está Burgos.
En Madrid, feudo de la ínclita Esperanza Aguirre, se ha dado la orden de que los servicios de Urgencias en hospitales públicos (ya se encargarán que deje de pasar, privatizándolos) no dispensen la píldora del día después, según cuenta el mismo artículo. Incluso quienes seguro que tienen un montón de títulos que acreditan su profesionalidad, pero que se niegan a dispensar la píldora apelando a un derecho de objeción de conciencia (la libertad de cada un@ acaba ¿dónde?).
Desvela, también, la relación que tienen en este caso ciertos asociaciones ultraconservadores autodenominados pro-vida (¿los demás somos pro-muerte?), que además, tienen el dominio del 70% de las subvenciones dirigidas a los centros para jóvenes.
La Federación de Planificación Familiar Estatal advierte de que sólo existen 169 que cubran las funciones necesarias en todo el Estado.
Los motivos de credo para ejercer la mala praxis no acaban en la píldora, puesto que los preservativos (esos seres que si les bañas después de media noche te saltan a los ojos y te los sacan) también llevan candado: las farmacias católicas (no confundir con éstas) no venden condones porque, según aclaran parafraseando a algún/a insigne catedrátic@ (quod natura non dat…), “se rompen y no son buenos para los jóvenes”; ¡benditas sean sus santas reboticas! “Que un@ tiene sus principios…” y es muy decente podemos apostillar.
Un problema aún mayor es que la ley les ampara, lo que además no parece tener solución inmediata, porque desde arriba (me refiero a los despachos ministeriales, no al paraíso) no se ve como un problema. Para l@s que lo vean desde abajo, ha saltado la noticia de que l@s jóvenes usan menos el preservativo que hace cinco años, normal, me atrevería a decir, si no los venden no se pueden usar.
Se me disculpará la chabacanería, pero un servidor, y puesto que la ley ampara que no se vendan los condones en las farmacias al considerar al condón como un producto sanitario en vez de un medicamento, a partir de ahora va a irse a follar a los centros de salud, bajo la supervisión de profesionales, indiferentemente de sus credos, dogmas o doctrinas. Lo digo para quién pueda interesar.

Farmacia en la calle Goya 19 de Madrid, que siguiendo las premisas del Opus Dei, no vende anticonceptivos — Público











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